Una jueza ha reconocido la incapacidad permanente a un hombre que sufre fibromialgia, enfermedad que le impide ejercer su profesión como monitor deportivo, a pesar de que en su día dejó de cotizar y buscar empleo durante 18 meses por cuidar de su esposa enferma de cáncer.

Así de contundente ha sido la sentencia del Juzgado Social Número 19 de Barcelona que estima el recurso presentado por los profesionales de Tribunal Médico, como representantes legales del paciente, y condena al Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS) a conceder una pensión vitalicia por incapacidad permanente total al demandante, que no podrá ejercer su profesión por las graves lesiones que sufre.

El paciente, un monitor deportivo de 47 años, sufre fibromialgia, una limitación funcional en la columna vertebral y fuertes dolores en las cervicales, agravadas tras un accidente de tráfico. Esta patología le impide desarrollar su profesión, pero pese a quedar acreditadas las patologías invalidantes en el proceso judicial, el INSS consideró que no había cotizado el tiempo suficiente que exige la normativa y le denegó la solicitud de incapacidad. El demandante alegó que estuvo 18 meses sin cotizar a la Seguridad Social ni inscribirse como demandante de empleo para cuidar a su esposa enferma de cáncer.

En el mismo periodo se produjo el fallecimiento de su padre. Cuando fue consciente del lapsus, volvió a inscribirse como demandante de empleo en el Servei d’Ocupació de Catalunya en abril de 2015. La sentencia remarca que «no se puede considerar que el demandante tuviera la ‘voluntad’ de apartarse del sistema de la Seguridad Social» durante el tiempo que estuvo sin cotizar ni estar inscrito como demandante de empleo, ya que coincidió con la enfermedad de su esposa y el fallecimiento de su padre.

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