Un nuevo informe de la Fundación Adecco destaca la necesidad de que familias, administraciones y empresas se impliquen en este objetivo

En Castilla-La Mancha, hay casi 300 jóvenes con discapacidad que buscan trabajo de forma activa

Dar voz a los jóvenes con discapacidad, así como otorgarles presencia en la actualidad mediática es uno de los objetivos del informe ‘Millenials con discapacidad. Motor de futuro’ elaborado por la Fundación Adecco, y que también quiere derribar “prejuicios y estereotipos” sobre este colectivo así como reivindicar una educación inclusiva y accesible. Para ello, incluye una encuesta a 500 jóvenes con discapacidad menores de 35 años, además de la consulta de fuentes oficiales y especializadas para la extracción de datos muy relevantes.

Para ello se centra en la denominada ‘Generación del Milenio’ o ‘millenials’, es decir, todos nacidos entre principios de los 80 hasta 1995 aproximadamente: los jóvenes que hoy tienen entre 20 y 35 años. Partiendo de este hecho y del progresivo envejecimiento de la población, establece que la fuerza laboral juvenil será “clave para garantizar el mantenimiento de nuestro Estado del Bienestar”.

“En un país en máximos de envejecimiento, la discriminación de un joven por cuestión de discapacidad no sólo es obsoleta, sino que perjudica inmensamente a la sostenibilidad de nuestro sistema, particularmente en lo que respecta al pago de las pensiones”, precisa el estudio.

La Fundación ONCE creó 9.000 empleos para personas con discapacidad en 2015

En total, se contabilizan en España hasta 78.900 personas con discapacidad menores de 25 años, el 6% del total nacional. De ellos, 9.477 están buscando empleo, el 32% del total de activos. En Castilla-La Mancha, la franja de población alcanza a unos 300 jóvenes con discapacidad en búsqueda activa de empleo.

Adecco considera que esta cifra podría justificarse con el argumento de que muchos se encuentran estudiando, lo que les mantiene alejados del mercado laboral por el momento. Sin embargo, al comparar la tasa de actividad con la del resto de los jóvenes, advierte de un “desfase”, situándose la de estos últimos en un 35%, siete puntos porcentuales por encima de la de los jóvenes con discapacidad.

De hecho, destacan los expertos que a la hora de afrontar la búsqueda de empleo, la mayor parte de los jóvenes lo tiene claro: el 90% cree que su discapacidad le refuerza en valores como el esfuerzo (95%), la constancia (91%) o la tolerancia a la frustración (85%). Según Francisco Mesonero, director general de la Fundación Adecco, la discapacidad “conlleva, en muchos casos, la convivencia con el sacrificio y no es extraño que los jóvenes se vean reforzados en dichas competencias, sintiéndose capaces de llevarlas al ámbito de la empresa”.

La percepción de la sociedad y las empresas

Sin embargo, esta confianza en sus habilidades se contrarresta con la percepción que tienen de la sociedad y del mundo empresarial. Y en esa línea, un 60% cree que tardará más de un año en encontrar una ocupación, cifra que contrasta con la de los jóvenes sin discapacidad, que se muestran mucho más optimistas. “Los jóvenes con discapacidad opinan que los prejuicios y estereotipos siguen muy asentados en la sociedad y en la empresa, mermando sus oportunidades profesionales. Si bien este pensamiento no puede servir de pretexto para no buscar empleo, no deja de basarse en una realidad: todavía existen multitud de creencias estereotipadas en torno a las personas con discapacidad”.

¿Cómo tumbar estos estereotipos? El informe apuesta por un “salto cualitativo” que empieza en las familias, donde “hay que eliminar esa sobreprotección que conduce a la inactividad y a la dependencia”. Por otra parte, las Administraciones Públicas y las empresas deben “abanderar un cambio de mentalidad que apueste por procesos de selección ciegos, donde lo único que importe sean las competencias de las personas y no si hay un certificado de discapacidad”.

En cuanto a la formación previa, Pablo Pineda, primer diplomado europeo con Síndrome de Down y embajador de la Fundación Adecco, defiende un modelo de educación inclusiva: “el problema es que muchas personas con discapacidad, especialmente intelectual, terminan su formación con 18 años y su única alternativa es un centro ocupacional o Centro Especial de Empleo (…) Hay que buscar la equidad, analizar las necesidades de cada persona y ofrecerle alternativas que respondan a las mismas”.

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