Una de cada cuatro familias españolas está afectada por el Alzheimer. Pero, solo dos de cada diez hogares disponen de accesos y zonas comunes completamente adaptadas a las necesidades que impone esta enfermedad.

Según el Estudio Sanitas “Barreras físicas y Alzheimer”, la mayoría de las personas que viven con esta enfermedad son cuidadas en domicilios privados, especialmente en las fases tempranas. Pero tres de cada diez cuidadores afirma que estos no están adaptados. Los motivos suelen ser económicos (para el 20,45%) o por falta de conocimiento (para el 8,71%).

Las principales barreras en las zonas comunes de las viviendas son las escaleras en los accesos (en el 42% de los casos) y los pasillos excesivamente estrechos para el paso de una silla de ruedas (en el 33,3%). Dentro de los propios domicilios, las principales barreras que encuentran los cuidadores son la ausencia de cama adaptada (para el 56,48%) y de una grúa para movilizar al enfermo (42,13%). Además, la existencia de bañera en vez de ducha es otra de las problemáticas con las que conviven las personas que cuidan a una persona que vive con Alzheimer.

Esta falta de adaptación tiene consecuencias sobre los propios enfermos. La más común es la sensación de tristeza que éstas producen. Además, estas barreras provocan un empeoramiento del humor de la persona afectada. En tercera posición, las consecuencias de estas barreras imposibilitan a los enfermos de Alzheimer acceder a ciertos lugares.

“Es fundamental que las personas que padecen Alzheimer que son cuidadas en sus hogares vivan en entornos lo mejor adaptados posibles. Se trata de ciertas directrices que hacen más fácil su cuidado pero que también mejoran su sintomatología”, comenta el doctor Pedro Cano, director de Innovación Médica de Sanitas Mayores. “Por ejemplo, los colores llamativos pueden provocar en un enfermo episodios de estrés, por lo que es recomendable pintar la casa con tonos suaves y evitar muebles de colores llamativos”, afirma Cano.

Además, según el informe “El cuidador en España. Contexto actual y perspectivas de futuro y propuestas de intervención”, elaborado por la Confederación Española de Alzheimer (CEAFA) y Fundación Sanitas, el cuidado de la persona con Alzheimer supone una media de más de 31.000 euros al año, un coste elevado si se compara con indicadores como el salario medio en nuestro país, que se sitúa en 24.000 euros anuales, o la pensión media, en los 1.011 euros mensuales.  Así, uno de cada cuatro hogares en los que viven enfermos de Alzheimer no está adaptado por temas económicos y reclaman un aumento de las ayudas.

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