La vida de Ángel Basilio, de 16 años, es la historia de una «negligencia médica que le dejó con un 83% de minusvalía».

Así explican sus padres la historia de un niño que nunca volverá a ser el que fue y la de un proceso judicial que se eterniza.

Ahora, la familia del joven, que fue víctima de un diagnóstico inadecuado cuando tenía ocho años que le dejó postrado, sin habla, y sin apenas recuerdos, acampa en los juzgados del municipio madrileño de Colmenar Viejo para exigir la reapertura de su caso. El abogado de la familia presentará un recurso contra el archivo del proceso penal que inició la familia de Ángel tras la operación.

Su madre le define como “Una persona de 90 años, no habla, no puede valerse por sí mismo, tiene miedo de todo el mundo, no nos reconoce, es durísimo ver cómo ha cambiado mi hijo», que asegura que ahora ella, su marido, y Rubén, el hermano menor del chico, viven «un drama humano» cada día.

En la misma línea se expresa Carmen Flores, la Presidenta del Defensor del Paciente: «Ángel es como si fuera un niño autista, pero tiene la fuerza de un adulto y a veces, cuando no reconoce a su familia o cuando tiene miedo les ataca con muchísima fuerza». Por eso Flores estima que «la familia ha de tener ayuda, necesitan a una persona que esté con él todos los días, pero no pueden permitírselo». «La Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid debería reconocer su fallo, evitar todo el proceso legal y tratar de compensar el daño hecho a la familia, pero no están muy por la labor».

A la minusvalía de Ángel se une el farragoso proceso legal que se inició en el momento en el que pusieron la primera denuncia contra los médicos que le trataron. Después de la operación, la familia presentó una denuncia que fue archivada, posteriormente, para frenar el archivo, hacen un recurso de apelación que vuelve a ser archivado y presentan un recurso contencioso administrativo con algunos defectos de forma. Con un segundo abogado, recopilan nuevos informes, de expertos renombrados y esto da pie para presentar un escrito, apoyado en los nuevos informes, para reabrir el caso penal. Pero la petición es archivada, y ahora presentan el recurso de apelación contra este archivo.

Aun así, ni el abogado ni la familia pierden la esperanza. La madre seguirá acudiendo día tras día al juzgado de Colmenar: «No vengo a pedir limosna, ni a dar pena, yo quiero justicia para Ángel», explica con la voz quebrada pero llena de determinación.

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