La vacunación para esta enfermedad llegó a España en 1964, diez años después de que la vacuna se inventara en Estados Unidos. Desde entonces, la polio prácticamente se erradicó.

Es el ejemplo de cómo una vacunación adecuada es capaz de poner contra las cuerdas a una patología que causaba hace unas décadas cientos de miles de contagios con una elevada invalidez y mortalidad de los pacientes, y que hoy se considera acorralada y está muy cerca de ser erradicada.

La poliomielitis no tiene cura, pero sí se puede evitar a través de la vacunación. Asimismo, es una enfermedad muy contagiosa que afecta principalmente a los niños menores de cinco años y que puede provocar en determinados casos parálisis irreversible. Por este motivo, constituía una de las principales amenazas para la salud infantil; de ahí que en 1988 se lanzara la Iniciativa de Erradicación Mundial de la Poliomielitis, encabezada por la Organización Mundial de la Salud (OMS), la Asociación Rotaria Internacional, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF).

Desde aquel momento, cuando había 350.000 casos anuales en más de 125 países donde la poliomielitis era endémica, y hasta hoy, los casos de esta enfermedad disminuyeron en más de un 99 por ciento, hasta el punto de que en 2016 sólo se notificaron 37 casos, según la OMS.

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