Representan el 6% del total de jóvenes con discapacidad en España y el 1,8% del total de parados menores de 25 años en Castilla-La Mancha, que ascienden a 30.300. El número de jóvenes desempleados con discapacidad en CLM se ha mantenido igual en el último año, mientras que el total de jóvenes en paro en la misma región ha disminuido un 4,4%.

El próximo 12de agosto se celebra el Día Internacional de la Juventud. En este marco, la Fundación Adecco y JYSK han realizado el tercer informe Jóvenes con Discapacidad, motor de futuro, un trabajo que basa sus conclusiones en una encuesta a 300 personas con discapacidad entre 18 y 30 años, así como en el análisis de informes oficiales: El mercado de Trabajo de las personas con discapacidad (SEPE, 2018) y Jóvenes con discapacidad en España (Injuve y Cermi, 2016).

Francisco Mesonero, director general de la Fundación Adecco, comenta que: “para garantizar un futuro igualitario, en el que los jóvenes con discapacidad tengan las mismas oportunidades, es vital trabajar en el presente. Por un lado, sensibilizando a las empresas y acercándoles su talento; y, por otro, empoderando a los jóvenes para que su discapacidad no se convierta en un hándicap, sino que puedan transformarla en una ventaja competitiva o impulso para incrementar sus oportunidades de empleo”.

Radiografía del desempleado jovencon discapacidad
Actualmente, se contabilizan en España 8.937 jóvenes con discapacidad (hasta 25 años) inscritos como demandantes de empleo. Su perfil responde al de un hombre (63%), con discapacidad física (42%) que reside mayoritariamente en Andalucía (22,8%), Cataluña (15%), Comunidad Valenciana (11,4%) y Comunidad deMadrid (10,5%). En otras palabras, estas 4 regiones concentran a 6 de cada 10 desempleados jóvenes con discapacidad.

En el caso de Castilla La Mancha, se ha registrado este último año el dato de535 jóvenes con discapacidad en situación de desempleo, que representan el 6% del total a nivel nacional y el 1,8 de los jóvenes en paro de la región.

Es significativo que, a nivel nacional, la mayor parte (27,7%) es desempleado de larga duración, es decir, lleva más de un año buscando empleo sin éxito. En concreto, el 14,5% lleva entre uno y 2 años en paro y un 13,3% supera los 2 ejercicios.

En cuanto al tipo de discapacidad, de los desempleados jóvenes, la mayoría presenta una de tipo físico (42%), seguido de un 23% con discapacidad psíquica, un 19% sensorial; un 11% intelectual y un 5% orgánica.

Mayores barreras de acceso al empleo
Como muestra siguiente gráfico, la evolución del desempleo en Castilla La Mancha de menores de 25 años no ha variado apenas en los últimos años, manteniéndose estable desde 2014. Actualmente, la cifra de desempleados castellanomanchegos menores de 25 años con discapacidad es 535 personas.

En contraposición a este estancamiento en los datos de desempleo de jóvenes con discapacidad, en la misma región, el paro ha disminuido en más de cuatro puntos (4,4%) entre el total de los menores de 25 años.

Según Francisco Mesonero: “los jóvenes con discapacidad siguen encontrando mayores dificultades en el mercado laboral con respecto a las personas de su edad, debido a la aún existencia de prejuicios y estereotipos en las empresas, así como a barreras psicológicas que frenan a los jóvenes con discapacidad tanto a la hora de estudiar como de encontrar empleo”

En este sentido es significativo comola participación de los jóvenes con discapacidad en el mercado laboral continúa siendo exigua en España: su tasa de actividad es del 28% o, lo que es lo mismo, un 72% no tiene empleo ni lo busca, según el informe Jóvenes con discapacidad en España (INJUVE y CERMI). La participación de los jóvenes sin discapacidad en el empleo, aunque baja (39%), es considerablemente superior a la de los primeros.

La menor participación de los jóvenes con discapacidad en el mercado laboral no sólo se debe a las dificultades derivadas de su condición (elevada afectación, deterioro del estado de salud, etc), sino que tienen mucho peso las barreras psicológicas de carácter intrínseco (sobreprotección familiar, temor, inseguridades, etc) y extrínseco (discriminación por parte de la sociedad y las empresas).

En efecto, el 40% de la población joven con discapacidad afirma haber sentido discriminación en el ámbito educativo y/o formativo, un porcentaje que, lejos de decrecer cuando llegan a la edad laboral, asciende hasta el 66%. Es decir, cerca de 7 de cada 10 jóvenes con discapacidad afirma haber sentido discriminación en los procesos de selección para acceder a un puesto de trabajo. “Se les cambió la cara cuando vieron que tenía una discapacidad” o “cuestionaron continuamente mi capacidad para poder ejercer el puesto y, aunque cumplía todos los requisitos, no volvieron a llamarme”, son algunas de las respuestas de los encuestados.

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