Enrique Alarcón, presidente de Castilla-La Mancha Inclusiva, hace un balance de la pandemia para su colectivo: “Fueron situaciones personales de bastante dramatismo”

Más de 12.000 consultas recibió el equipo de Castilla-La Mancha Inclusiva COCEMFE durante el estado de alarma. El trabajo no presencial ha llevado a cabo más de 3.000 intervenciones con personas con discapacidad y también con más de 400 empresas, hasta llegar a gestionar un total de 150 ofertas de empleo. “Los medios telemáticos han hecho posible que la actividad de la Confederación no se haya interrumpido, pero también ha puesto de manifiesto la brecha digital existente en el acceso a los recursos, el uso y el pleno aprovechamiento de estos por parte de las personas con discapacidad”.

Así lo explica Enrique Alarcón, presidente de la entidad, que ha señalado que la brecha es aún más evidente entre los colectivos con menos recursos, mayores o que residen en el mundo rural, lo que se incrementa aún más en el caso de las mujeres. Desde la organización se ha hecho todo lo posible para realizar las gestiones telemáticas necesarias, a pesar del necesario cambio en la forma de trabajar a la que se ha enfrentado el equipo técnico de empleo y dinamización asociativa.

El esfuerzo para seguir atendiendo las necesidades de las personas con discapacidad de forma no presencial, ha generado un cambio en la forma de trabajar del equipo técnico de empleo y dinamización asociativa, tanto en las herramientas que se utilizan como en las metodologías. Igualmente, se han tenido que adaptar los diferentes programas de la Confederación, pero manteniendo las actividades relacionadas con la inclusión laboral, a través de entrevistas y tutorías de medios telemáticos.

Los técnicos se enfrentaron también a situaciones de diversa complejidad, con personas con una situación “bastante desestructurada”, tanto a nivel emocional como familiar o social. “En buena parte, las personas deben vivir forzadamente con la familia, debido a sus recursos económicos”, explica Alarcón. El colectivo se enfrenta también a un nivel formativo “con bastante déficit” y por eso la gente se “siente perdida”, especialmente cuando recién habían conseguido un puesto de trabajo.

“Había muchísima preocupación. Hemos tenido que ofrecer también apoyo psicológico ante el estado de miedo y ansiedad, porque somos un colectivo de riesgo, con limitaciones funcionales a variados niveles. Esto ha creado situaciones de bastante miedo y en este sentido, hemos atendido casuística de todo tipo”. Las llamadas en cuanto a los ERTE o al Ingreso Mínimo Vital no han cesado, en este sentido.

Y es que la pobreza es una amenaza constante en este colectivo, advierte Enrique Alarcón.  “Dentro del colectivo de las personas con discapacidad hay una parte importante que se encuentra dentro de los límites de la exclusión, de la pobreza. Muchas personas dependen de sus familias, y eso crea mucha tensión. A eso, sumamos la angustia que sufren aquellas personas especialmente en el medio rural, debido a la brecha digital. Con internet funcional, hubiera sido todo más sencillo”, explica. No sólo en cuanto al trabajo, sino también en el apoyo emocional y las dinámicas que Castilla-La Mancha Inclusiva ha llevado a cabo.

Llamamiento a las administraciones

“Vamos a hacer un llamamiento  a las administraciones, para que sean conscientes de la situación que existe, y que puede llegar a más en los coletazos de la pandemia”, recalca Alarcón. A esta exclusión, añade la situación de otro colectivo aún más afectado por la desigualdad, que son las mujeres. “Hablamos de personas que pueden vivir situaciones de verdadera angustia existencial y miedo al futuro. Sobre todo la mujer con discapacidad, que vive una vulnerabilidad económica increíble”. Por eso, el trabajo ahora lo enfocarán para que, desde el Gobierno regional y otras instituciones, se trabaje en una actuación programada que vaya solucionando los problemas detectados durante el confinamiento.

“La mujer con discapacidad vive una vulnerabilidad económica increíble”

Una de las tareas “fundamentales”, explica, es ayudar a las mujeres a que salgan de entornos que algunas veces pueden ser “tan nefastos”, ya que se trata de vivir en un ámbito familiar “forzado”, lo que se acrecienta en el medio rural. “Es tremenda esta triple brecha, y la marginación que les supone. Los prejuicios, los estigmas han sido siempre mucho más fuertes y limitan todavía más la integración social de la mujer de este momento. Y se manifiestan incluso en su propia familia”, lamenta.

La “pandemia de los recortes”

Y aunque desde Castilla-La Mancha Inclusiva presentarán las medidas que consideran necesarias para combatir estos problemas, la preocupación que tienen ahora mismo es otra. Lo que Alarcón describe como la “pandemia de los recortes”. “La pandemia a la que tenemos miedo las personas con discapacidad es la de los recortes”, asegura. “Tenemos que ser honestos, nosotros vivimos lo de vivir con una prestación privativa, que limita ya lo poco que puedes pervivir. La cuestión es que o vives una situación de miseria económica absoluta o es muy difícil que tengas cualquier recurso”, lamenta.

“Los que sufrimos realmente la crisis del 2008 y que todavía la sufrimos, fuimos las personas con discapacidad, tanto a nivel individual como las asociaciones.  Tenemos miedo de que puede que nos pase lo mismo que en aquella época, y no vamos a permitir de ninguna manera que sea nuestro colectivo el que sufra las consecuencias de esta situación. No vamos a aceptar que se siga recortando, porque ya somos un colectivo de emergencia social y lo tenemos muy claro”, asevera.

“La situación ha supuesto un gran impacto para el colectivo de las personas con discapacidad”, explica Alarcón, en espacial por las medidas más estrictas como el confinamiento. “Debido a las características particulares de una persona con discapacidad, fueron situaciones personales de bastante dramatismo, en muchos de los casos”, recalca. Aunque todo se paralizó, la entidad “no podía quedarse al margen”, por lo que se continuó de la mejor manera posible con sus servicios de asesoramiento, inclusión y orientación.

Correo electrónico, llamadas telefónicas, WhatsApp y vídeollamadas, todas las herramientas se pusieron a disposición de los usuarios, que hicieron llegar miles de consultas, y también de pequeñas y medianas asociaciones de las cinco provincias de la región, que también sufrieron las consecuencias de la pandemia. Entre otras, organizaciones dedicadas a rehabilitación o transporte, que se enfrentaron también a ERTE, entre otras consecuencias.

Consecuencias que pueden llegar a ser “irrecuperables”

“Hay discapacidades y enfermedades crónicas como el parkinson o esclerosis donde se necesita rehabilitación permanente y tras tres meses sin poder ir a los centros sanitarios, esto ha supuesto un retroceso en su calidad de vida bastante grave. Estamos viendo como la situación ha repercutido en muchas personas de manera negativa. Al haber perdido esta cotidianeidad en su rehabilitación, el retroceso en algunos casos puede ser incluso irrecuperable”, lamenta el presidente de Castilla-La Mancha Inclusiva.

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